Número Dos              Junio 2001
(Number Two)                     (June 2001)

Historia Constitucional

Revista Electrónica de Historia Constitucional
(Electronic Journal of Constitutional History)

 

 

El Poeta de la Revolución Puritana: Teoría Política de John Milton

 

Nieves Saldaña Díaz

                                                                                                    

INTRODUCCIÓN

I. EL LEGADO HISTÓRICO: LA REVOLUCIÓN PURITANA

II. MILTON Y LA REFUTACIÓN DE LA TIRANÍA

III. LA DOCTRINA IUSCONTRACTUAL: “BIRTHRIGHT” Y COMMON LAW

IV. EL DERECHO A LA REVOLUCIÓN: EL IUS RESISTENDI Y LA “TRUST THEORY”

V. LA RACIONALIZACIÓN DE LA SOBERANÍA PARLAMENTARIA

VI. CONCLUSIÓN. LIBERTAD Y REVOLUCIÓN: UNA SIMBIOSIS PERFECTA.

 

INTRODUCCIÓN

  1. Poeta revolucionario, John Milton (1608-1674)[1] consiguió que la lengua inglesa alcanzara gran esplendor a través de la difusión de su obra más universal, Paradise Lost. Sin embargo, su pensamiento político repercutirá no sólo en la lucha contra el poder absoluto sino también en la conceptualización de los derechos y libertades, contribuyendo a la gestación del sistema político que condujo al proceso revolucionario inglés.[2]

  2. Milton es un testigo crítico de su historia, en sus escritos se oye revolotear un espíritu que sujeto al atavismo del presente lucha por liberarse en el futuro. Espíritu revolucionario que plasmado en su prosa trasciende incluso a sus versos más sublimes, como señala William haller, «Milton, the pamphleteer, was still the poet. But the poet was for him but the apotheosis of the pamphleteer, and, for better or worse, someting of the pamphlet was still to adhere even to his greatest poems».[3] El carácter precursor de sus planteamientos ha motivado que a lo largo de estos siglos su teoría política haya sido objeto de estudio por la doctrina constitucional de ambos lados del Atlántico, manteniendo aún hoy la energía que el concepto de libertad siempre otorga, porque como recuerda Ansuátegui Roig, los clásicos lo son porque constantemente recurrimos a ellos en el análisis de problemas y conceptos actuales, porque en su momento adelantaron reflexiones que nos son útiles en la actualidad, y porque sus aportaciones constituyen un caudal inacabable de enfoques y perspectivas.[4]

 

I El legado histórico: la Revolución Puritana

 

  1. Nacido Milton en la Inglaterra de principios del siglo XVII, le tocó vivir uno de los momentos más turbulentos y cambiantes de la historia de su país. Todo el siglo estará marcado por dos factores, la limitación del poder real a través de la consolidación del sistema parlamentario de gobierno, y la progresiva secularización del sistema político.

  2. Como sabemos, el sistema de libertades inglés se ha caracterizado por una constante ruptura del compromiso adquirido por la monarquía, quiebra que provocaba sucesivamente la intervención del órgano parlamentario, exigiendo la actualización de los pactos suscritos. El hito más importante del proceso de formación del denominado Statute Law viene representado por el texto que selló la suerte futura de la monarquía inglesa,[5] la célebre Magna Carta (1215).[6] Aunque es el documento jurídico más importante de la Edad Media, presenta los caracteres de un contrato feudal con limitados efectos inter partes, siguiendo a Ullman, «La característica sustancial de la Carta Magna era su carácter de pacto celebrado entre el rey y los barones, fortalecido por el juramento de aquél. Se trataba de un pacto que sólo podía concebirse dentro del esquema feudal».[7] Cuatro siglos más tarde, The Petition of Rights (1628), redactada en buena parte por Sir Edward Coke, plasma la primera victoria del Parlamento en la lucha por las libertades de los súbditos ingleses, reactualizando las prescripciones contenidas en la Carta Magna.[8] Finalmente, The Bill of Rights, firmado por Guillermo de Orange el 13 de febrero de 1689, simboliza la consolidación definitiva de las libertades públicas inglesas.[9]

  3. Junto a la limitación de la prerrogativa regia, se situaba la problemática de la separación de los ámbitos de poder real y eclesiástico, que unificados en el reinado de Enrique VIII (1509-1547), convirtió a los monarcas ingleses en jefes de la nueva Iglesia Anglicana, provocando la ruptura definitiva con la Iglesia Católica, resultado de una larga secuencia de conflictos religiosos entre la Corona y el Papado iniciados tras la Reforma luterana. Sin embargo, la situación de tensión en el binomio Iglesia-Estado se torna en una fase crítica para la monarquía con el auge del movimiento “puritano”[10] a mediados del siglo XVII.[11]

  4. Realmente, se abordaron dos concepciones de la sociedad diametralmente opuestas. Ante la tradición defensora de un sistema social organizado en términos eclesiales, se enfrentaba una visión secular del sistema sociopolítico, integrado por individuos libres para asociarse a cualquier corporación religiosa, ajena al poder temporal.[12] No puede negarse que en términos generales, el hombre del siglo XVII visualizaba el sistema social desde una perspectiva eminentemente religiosa en la que jugaba un papel relevante la posición del Estado, de ahí que la libertad fuese originariamente exigida en términos religiosos. Sin embargo, a medida que avanzaba el proceso revolucionario se operó tal metamorfosis en los presupuestos fundacionales que ya no es la libertad religiosa sino la libertad civil y el derecho a la revolución los ámbitos objeto de reivindicación, ahora desde planteamientos racionales y seculares.[13]

  5. En este orden de cosas, el enfrentamiento entre la Iglesia Anglicana y las diversas ramas protestantes no se hizo esperar. Y el mejor vehículo con que va a contar el sector puritano en su lucha por la reforma va a ser la difusión de sus creencias religiosas a través de los panfletos, ensayos y escritos, que en función de su contenido y de los grupos que los sustentaban responden a una interesante clasificación, distinguiéndose entre los pertenecientes al partido de los Levellers y los partidarios de los denominados Diggers. Los Levellers defendieron las causas relacionadas con los derechos individuales y estaban a favor de la codificación y descentralización de las instituciones legales. Fueron demócratas radicales que quisieron terminar con las clases sociales que potenciaban la aristocracia y la monarquía, y nivelar (“to lever” de ahí la denominación) tales distinciones artificiales en favor de la igualdad política, que le concedería a todo hombre, entre otros, el derecho a votar. La influencia de las aportaciones de los Levellers se dejará sentir en el proceso de independencia americano puesto que después de la restauración de la monarquía gran parte de ellos se convirtieron en Quakers asentados en las colonias del nuevo mundo.[14] Por el contrario, el grupo de los Diggers, cuyo principal exponente fue Gerrard Winstanley (1609-1676),[15] se diferenciaba de los Levellers en una mayor desconfianza hacia la institución del jurado y en hacer mayor hincapié en los derechos económicos que en las libertades civiles.[16]

  6. Para alcanzar sus reivindicaciones, los defensores del movimiento puritano hicieron circular un gran número de libros y documentos prohibidos como vehículo fundamental de resistencia frente a la opresión de los Estuardos. Como apunta William Haller, la relevancia que la literatura puritana representa para el proceso de gestación del moderno sistema político es indiscutible, «The pamphlets of the Puritan Revolution have seemed to later generations libe relics of a universe...and yet those “embryom atoms” there engaged in elemental strife were the seeds of the modern world».[17]

  7. Por su parte, la reacción del sector eclesiástico se dirigió fundamentalmente al control de la difusión de cualquier obra de esta naturaleza, estableciéndose un rígido sistema de censura. La situación se mantuvo durante el reinado de Jacobo I, pero a partir de 1640, ya en el trono Carlos I (1600-1649),[18] se produjo un reforzamiento del apoyo del monarca al poder eclesiástico, representado en aquel momento por el Arzobispo Laud (1573-1645), quien al frente de la Cámara Estrellada, máximo órgano censor, llevó a cabo una verdadera caza de brujas de la que no pudo salvarse el mismo Milton.

  8. En este contexto bien puede comprenderse la construcción política miltoniana, influenciada, en gran medida, por los condicionantes históricos, no en vano Milton es considerado un ferviente defensor del movimiento puritano inglés.[19]  

 

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[1] Autodidacta en su notable formación humanista, Milton inicia su andadura pública a principios de la década de 1640, participando en las disputas religiosas que precedieron a la guerra civil inglesa, a esta etapa pertenecen sus escritos Of Reformation Touching Church Discipline (1641) y The Reason of Church Goverment (1642). Reclamando la disolución matrimonial por incompatibilidad de caracteres escribió The Doctrine and Discipline of Divorce (1643), doctrina realmente avanzada para la época, negándole el despiadado sistema de censura inglés la obligada licencia de impresión. La indignación del poeta se tradujo en uno de los escritos más valientes que se hayan redactado en defensa de la libertad de expresión, Areopagítica (1644). Aunque, sin duda, fueron sus escritos políticos en defensa del tiranicidio, The Tenure of Kings and Magistrates (1649), y  de la república cromweliana, A Defence of the People of England (1651), los que le otorgaron mayor popularidad. Tras la Restauración de la monarquía (1660), Milton se retira definitivamente de la vida política para dedicarse a su latente vocación poética, elevando la lengua inglesa a las más altas cotas de perfección con su célebre poema épico Paradise Lost (1667). De la extensa bibliografía sobre la vida y la obra miltonianas, vid. LEVI, Peter, Eden Renewed: The Public and Private Life of John Milton, St. Martin’s Press, New York, 1997; PARKER, William R., Milton: a Biography, 2 vols. Clarendon Press, Oxford, 1968; MASSON, David, The Life of Milton: Narrated in Connexion with The Literary, Historical and Political Events of His Time, 7 vols. Macmillan, London, 1859-1880; FRENCH, J.M., The Life Records of John Milton, 5 vols., Rutgers University Press, New Brunswick, 1940-1958; SHAWCROSS, John T., John Milton and Influence: Presence in Literature, History and Culture, Duquesne University Press, Pittsburgh, 1991; MACAULAY, Thomas Babington, John Milton, by Lord Macaulay, J.R. Osgood, Boston, 1877.

[2] Sobre las aportaciones de Milton al proceso revolucionario inglés vid. el análisis histórico de MALTZAHN, Nicholas, Milton’s History of Britain: Republican Historiography in the English Revolution, Clarendon Press, Oxford University Press, New York, Don Mills, Ontario, 1991; ROGER, John, The Matter of Revolution: Science, Poetry and Politics in the Age of Milton, Cornell University Press, Ithaca, N.Y., 1996; MILNER, Andrew, John Milton and the English Revolution: a Study in the Sociology of Literature, Macmillan, London, 1981.

[3] HALLER, William (ed.), Introducción general a Tracts on Liberty in the Puritan Revolution, 1638-1647, 3 vols., Columbia University Press, New York, 1934, vol. I, pág. 8. Desde similar planteamiento, el profesor Crane Brinton sitúa a Milton en la misma línea revolucionaria que Sir Harry Vane, Thomas Paine, Lafayette y el mismo Lenin, vid. The Anatomy of Revolution, Prentice-Hall, New York, 1938, pág. 116.

[4] Cfr.ANSUÁTEGUI ROIG, F.J., “El concepto de poder en Spinoza: individuo y Estado”, Revista de Estudios Políticos, (Nueva Época), núm. 100, 1988, pág. 151.

[5] ULLMANN, Walter, Principios de Gobierno y Política en la Edad Media, versión española de Graciela Soriano, Alianza Editorial, Madrid, 1985, pág. 173. También en el mismo sentido, SUTHERLAND, Arthur E., De la Carta Magna a la Constitución norteamericana. Ideas fundamentales sobre constitucionalismo, trad. De José Clementi, Tipografica Argentina, Buenos Aires, 1972, pág. 27.

[6] Realmente, el documento que Juan Sin Tierra (1199-1216) fue obligado a firmar recibió inicialmente el nombre de Carta Libertatum y esto porque hasta mediados del siglo XIII el término de Magna Carta significaba little charter en lugar de great charter, distinguiéndose de la Carta otorgada por Enrique III (1216-1272), Charte of the Forest (1217), también llamada parva carta, vid. RADIN, Max, Handbook of Anglo-American Legal History, West Publishing Co., St. Paul, 1936, pág. 153; y también, JENKS, Edward, “The Myth of Magna Carta”, The Independent Review, vol. IV, 1904, págs. 260-273. Fue a comienzos del siglo XVII cuando Edward Coke se encargó de dar significado al término, vid. PERRY, Richard L., (ed.), Sources of Our Liberties: Documentary Origins of Individual Liberties in the United States Constitution and Bill of Rights, general supervision of John Cooper, American Bar Foundation, Chicago, 1978, pág. 4, nota 11. De la extensa bibliografía sobre la Carta Magna y su contribución al proceso de positivación de los derechos y libertades, son estudios recientes, HOWARD, A. E., Dick, Magna Carta: Text and Commentary, University Press of Virginia, Charlottesville, 1998; HUDSON, John, The Formation of the English Common Law: Law and Society in England from Norman Conquest to Magna Carta, Longman, New York, 1996; POOLE, Austin Lane, From Domesday Book to Magna Carta, 1087-1216, 2nd ed., Oxford University Press, New York, 1993.

[7] ULLMANN, Walter, Principios de Gobierno y Política en la Edad Media,  op. cit., pág. 170.

[8] Para un análisis de los aspectos más relevantes del texto, vid. PERRY, Richard L., (ed.), Sources of Our Liberties: Documentary Origins of Individual Liberties in the United States Constitution and Bill of Rights,  op. cit., págs. 62-72; REEVE, L. J., “The Legal Status of the Petition of Rights”, Historical Journal, vol. 29, 1986, págs. 257-277; GUY, J.A., “The Origins of the Petition of Right Reconsidered”, Historical Journal, vol. 25, 1982, págs. 289-312; y también SUTHERLAND, Arthur E., De la Carta Magna a la Constitución norteamericana. Ideas fundamentales sobre constitucionalismo,  op. cit., págs. 73-94.

[9] Un estudio del documento puede leerse en SCHOERER, Lois G., The Declaration of Rights, 1689, Johns Hopkins University Press, Baltimore, 1981; PERRY, Richard L., (ed.), Sources of Our Liberties: Documentary Origins of Individual Liberties in the United States Constitution and Bill of Rights,  op. cit., págs 222-244. El texto completo del documento puede hallarse traducido en SUHERLAND, Arthur E.,  De la Carta Magna a la Constitución Norteamericana. Ideas Fundamentales sobre Constitucionalismo,  op. cit., págs. 32-43.

[10] Históricamente, el significado del término puritano tuvo diferentes acepciones en función del tiempo y del curso de los acontecimientos. Su origen parece ser francés, y se utilizó por primera vez en 1564 designando a los denominados Catharist o Catharans (Catores), adheridos al grupo de los heréticos Novacianos y expresando una connotación muy negativa. También se aplicó a aquellos que dentro de la Iglesia Anglicana exigían más reforma, sobre todo en la dirección de la Iglesia Presbiteriana. La negativa de Jacobo I a aceptar el movimiento reformista provocó la huida de gran parte de ellos hacia Holanda desde donde partirían en el Mayflower para New England. Posteriormente, se designó al mismo partido puritano, separado de la Iglesia, al que se denominaría independiente o anabaptista, convirtiéndose en los llamados “Roundheads” (cabezas peladas) del periodo de la Commonwealth. Para un análisis del origen y significado del término puritano, vid. The Oxford English Dictionary, 2nd. ed., por J.A. Simpson y E.S.C. Weiner, Clarendon Press, Oxford, 1989, vol. XII, págs. 870-871.  Para un estudio y crítica doctrinal del término, vid. LAMONT, William, Puritanism and Historical Controversy, UCL Press, London, 1996, págs. 1-11; SAMUEL, Raphael, “The Discovery of Puritanism, 1820-1914: A Preliminary Sketch”, en Revival and Religion since 1700: Essays for John Walsh, J. Garnett & C. Matthew, (eds.), Hambledon Press, London, 1993, págs. 201-247.

[11] El período de la revolución puritana ha sido objeto de estudio y análisis por parte de historiadores, politólogos y constitucionalistas, entre otros, vid. DURSTON, C., y EALES, J., (eds.), The Culture of English Puritanism, 1560-1700, St. Martin’s Press, New York, 1996; LAMONT, William, “The Puritan Revolution: a Historiographical Essay”, en The Varieties of British Political Thought, 1500-1800, J.G.A. Pocock (ed.), Cambridge University Press, Cambridge, 1993; COLLINSON, Patrick, The Elizabethan Puritan Movement, Cape, London, 1967; HILL, Christopher, Puritanism and Revolution: Studies in Interpretation of the English Revolution of the Seventeenth Century, Secker & Warburg, London, 1994.

[12] Vid. HALLER, William, Introdución a Tracts on Liberty in the Puritan Revolution, 1638-1647, op. cit., vol. I, pág. 15.

[13] Sin embargo, la simbiosis de los aspectos religiosos y seculares es una constante en la literatura de la revolución, vid. ZAGORIN, Perez, A History of Political Thought in the English Revolution, Thoemmes, Bristol, 1997, pág. 3.

[14] De la extensa bibliografía sobre los Levellers, vid. SHARP, Andrew, The English Levellers, Cambridge University Press, Cambridge, 1998; WOOTTON, David, “Leveller Democracy and the Puritan Revolution”, en The Cambridge History of Political Thought, 1450-1700, J.H. Burns (ed.), Cambridge University Press, Cambridge, New York, 1991, págs. 412-442; y también, WOLFE, Don M., (ed.), Leveller Manifestoes of the Puritan Revolution, Humanities Press, New York, 1967.

[15] Comerciante venido a menos tras la crisis de la guerra civil, participó en las disputas religiosas y políticas de finales del período revolucionario en defensa del que puede considerarse el primer intento de organizar un orden social comunista, destacando sus escritos The New Law of Righteousness (1649), A Declaration from the Poor Oppressed People of England (1649), y, su último trabajo, The Law of Freedom (1652). Para su estudio, vid. BRADSTOCK, Andrew, Winstanley and the Diggers, 1649-1999, Frank Cass, Portland, 2000; MULDER, David W., The Alchemy of Revolution: Gerrard Winstanley’s Occultism and Seventeenth-Century Comunism, P. Lang, New York, 1990; Shulman, George M., Radicalism and Reverence: The Political Thought of Gerrard Winstanley, University of California Press, Berkeley, 1989. 

[16] Vid. PETEGORSKY, David W., Left-Wing Democracy in The English Civil War: Gerrard Winstanley and The Digger Movement, Ivan Roots (introd.), Gloucestershire, Sutton Pub., 1995; BERENS, Lewis H., The Digger Movement in the Days of the Commonwealth, as Revealed in The Writings of Gerrard Winstanley, The Digger, Mystic and Rationalist, Communist and Social Reformer, Holland Press & Merlin Press, London, 1961.

[17] HALLER, William, Introducción a Tracts on Liberty in the Puritan Revolution, 1638-1647, op. cit., vol. I, pág. 1.

[18] Rey de Inglaterra e Irlanda, nacido en Escocia y segundo hijo de Jacobo I. Procesado y condenado por alta traición a instancias de la Cámara de los Comunes, fue decapitado el 30 de junio de 1649. De la extensa bibliografía dedicada a su persona y gobierno, vid. SHARPE, K., The Personal Rule of Charles I, 1629-1640, Yale University Press, New Haven, 1992; CARLTON, C., Charles I: The Personal Monarch, 2nd ed., Routledge, Lodon, New York, 1995.

[19] El profesor Christopher Hill incluye a Milton en cualquier intento de definir el término puritano, «The word ‘Puritan’ is notoriously hard to define, but it is dicult to think of any definition which would exclude Milton», vid. “Milton, Bunyan and the Literature of Defeat”, en England’s Turning Point. Essays on 17th Century English History, Bookmarks, London, Chicago and Sidney, 1998, pág. 215.